El precio de una empresa ya contempla su fortaleza frente al consumidor.
La inclusión de la marca propia como activo estratégico está ganando relevancia en procesos de fusiones y adquisiciones, donde ya se valora como parte del capital de una empresa, contribuyendo tanto al enterprise value como a la percepción de potencial de crecimiento de la organización adquirida.
Según análisis sobre valoración de empresas, las marcas y activos intangibles son elementos que pueden aumentar el valor negociado en transacciones de fusiones y adquisiciones (M&A) y atraer a inversionistas interesados en atributos no únicamente financieros.
Datos recientes de PwC Argentina revelan que la actividad de fusiones y adquisiciones alcanzó niveles significativos en 2025 en la región, lo que refuerza la importancia de contar con activos diferenciadores como marcas bien posicionadas.
Empresarios y estrategas corporativos están rediseñando sus métricas de valoración para incorporar el valor de las propias marcas más allá de su función comercial tradicional. Las marcas ya no se perciben solo como elementos promocionales, sino como palancas de fidelidad y posicionamiento que amplifican retornos y reducen riesgos en acuerdos de compra o fusión, según estudios sectoriales sobre la evolución de private labels.
Además, esta revalorización de las marcas propias impacta en cómo se negocian las sinergias operativas posteriores a una adquisición. Los compradores analizan con mayor detalle la fortaleza de la marca, cuota de mercado y reconocimiento entre consumidores como factores que pueden potenciar la integración y el crecimiento de la empresa combinada.
Esto responde a una tendencia global donde los activos intangibles, como las marcas, constituyen una parte cada vez más significativa del valor total transaccional.

