El sector se amplía a nuevos rubros, donde comienza a conquistar terreno con buenos resultados.
El avance de las marcas propias en e-commerce está habilitando su expansión hacia categorías donde antes tenían menor presencia. Este tipo de canales reducen barreras de entrada, permiten testear productos con mayor rapidez y facilita el desarrollo en segmentos más especializados o de mayor valor.
Este fenómeno se apoya en un cambio estructural del mercado. Según datos de la consultora Circana, las marcas propias ya no se concentran solo en alimentos básicos, sino que crecen en rubros como belleza, cuidado personal y salud, donde más del 50% de los consumidores declara haber probado alternativas del distribuidor.
El entorno digital acelera esta diversificación. Estas propuestas ya representan cerca del 8% del crecimiento global en consumo masivo y avanzan en nichos como bienestar, sostenibilidad y conveniencia. Esto marca un corrimiento hacia categorías más sofisticadas.
A nivel categorías, los datos también muestran amplitud. Según PLMA y reportes sectoriales, segmentos como refrigerados, bebidas y productos para el hogar lideran el crecimiento reciente, mientras emergen oportunidades en cuidado de mascotas, belleza y artículos premium.
En este contexto, el e-commerce no solo amplía la presencia sino que redefine la estrategia. La expansión hacia nuevas categorías permite a los retailers capturar margen, diferenciar su propuesta y construir valor más allá del precio, consolidando a las marcas propias como un actor transversal en el negocio.
